FlorCarrozza

FlorCarrozza 17 de Mayo de 2018

Acompañando en el dolor del otro: la puericultora en el duelo perinatal

Dentro de las Instituciones de salud, la puericultora acompaña a las madres de distintas maneras a las madres por parir o ya con sus bebés nacidos. Dando charlas pre natales, yendo a las salas durante la internación de maternidad del recién nacido sano, en consultorio cuando ya están dadas de alta. También llevamos a cabo una muy importante tarea y es la de trabajar con las mamás que sus bebés ingresan a las unidades neonatales.

Nuestro rol dentro de la neonatología vas mas allá de promover y ayudar a que una mamá pueda alimentar a su bebé con leche materna. Si bien esa es nuestra tarea específica, no nos  circundamos solo a que la madre asista al lactario regularmente y se extraiga leche o a ayudar a que el bebé se prenda al pecho y pueda comenzar a alimentarse por sus propios medios. Debemos tener presente la situación por la que está atravesando esa mamá. Cuando un bebé ingresa a hospitalizado en neonatología, generalmente es porque se trata de un bebé con alguna patología o con prematuridad. Sea el caso que fuere, esa maternidad comienza de una manera distinta y muchas veces inesperada, a la que la madre fantaseaba.

Nos encontramos con madres, con el dolor del puerperio reciente sumado al dolor y la confusión del ingreso de su hijo a Neonatología. Un lugar poco familiar, con máquinas sonando, incubadoras, mucho personal de salud circulando, bebés muy intervenidos, información compleja de procesar, etc. Una con solo observarlas en esa primera visita que realizan a su bebé puede ver en los ojos de la madre un sinfín de sentimientos, de temores, de lágrimas que quieren salir. En esta situación, una situación de crisis, una situación de duelo por el bebé que nació y es hospitalizado es con la que trabajamos como puericultoras desde la Neo. Acompañamos el proceso de duelar de esa mamá y también lo extendemos a la familia. El duelo perinatal es un proceso que todo personal de salud debería conocer y trabajar para poder acompañar a las familias que lo están atravesando. Suelen ser duelos silenciados, a los que se les resta la importancia de lo que marcan en las vidas de las personas que lo viven. La OMS considera al duelo perinatal a la muerte del bebé considerada entre la semana 22 del embarazo hasta una semana de vida extrauterina, en la práctica ese período se amplía. El concepto de una pérdida neonatal sobrepasa el concepto definido por la OMS y hasta incluso al concepto de la pérdida del neonato por muerte. Cuando hablamos de duelo perinatal también hablamos de un aborto espontáneo o inducido, de la muerte de un gemelo en gestación, de un bebé fallecido intra útero o intraparto, de la pérdida de un prematuro o neonato, de bebés con enfermedades o anomalías, inclusive de la pérdida de la lactancia.

No debemos olvidar que la pérdida perinatal es devastadora para cualquier madre/padre y que estamos allí también para ayudar a transitar el duelo. Las puericultoras no somos especialistas en duelo perinatal, pero convivimos con él. Para ello es fundamental formarnos, informarnos, capacitarnos, no solo para saber como trabajar de la manera mas apropiada en estos procesos. Sino también para poder cuidar de nosotras mismas, como personal de salud, al trabajar con el dolor del otro.

Son duelos a los que comúnmente se les resta importancia, no son cuidados como se debería. Es importante que conozcamos la etapas por las que atraviesan los papás, ya sea por la pérdida concreta o por la pérdida del hijo/a no ideal. Poder comprender esto hace que podamos acompañar desde una lado mas amoroso y humano, validando la pérdida y permitiendo que expresen sus sentimientos sin minimizarlos, evitando “consolar”, erradicando frases desafortunadas como “sos joven, vas a volver a quedar embarazada”. No tratar de quitar el dolor, sino permitírselos. Comprender manifestaciones distintas y variadas que trae aparejada el duelo desde manifestaciones físicas como dolor de estómago, emocionales, psicológicas y hasta espirituales, buscando el sentido de lo que está aconteciendo.

La intervención de los profesionales de la salud en esos momentos de tanto dolor tienen un impacto grande en las familias que pueden ser recordados por ellos por años, saber abordar estas situaciones puede llegar a favorecer que transiten un duelo normal y para eso es necesario saber que decir y como actuar, y como no. La comunicación no verbal supone mas del 90% de lo que trasmitimos. La indiferencia, desconocimiento, frialdad, impactan en la recuperación de esas familias. Necesitan empatía, paciencia, comprensión y buena comunicación.

Recuerdo una de mis primeras experiencias acompañando a una mamá que había tenido a su segunda hija, con un síndrome incompatible con la vida, ella enterándose luego del parto. No se  podía precisar cuanto tiempo iba a estar su hija con ella, si días, semanas o meses, pero que su partida prematura era segura. Desde mi rol de puericultora trabajamos el tema de la lactancia, desde el deseo de la madre. A pesar de las perspectivas, y de las recomendaciones médicas de no estimular para que no generar ”mas apego” y por la falta de perspectivas. Sin embargo respeté la decisión de la mamá de intentar que la bebé se prenda al pecho, de extraerse leche para que la alimenten con su propia leche. Su hija a los 4 meses falleció, y durante ese tiempo acompañamos, con el resto del equipo de puericultura, a la mamá a transitar la despedida de la manera que ella necesitaba. Hoy a cuatro años, siguiendo en contacto, ella me expresó que de ese momento tan triste de su vida, recuerda que nuestra presencia y contención es lo único bueno que rescata de esos días.

Cuando decidí estudiar puericultura no estaba en mi mente acompañar a familias atravesando duelos, haber comenzado mi camino profesional dentro de instituciones de salud, y especialmente en las unidades de cuidados neonatales, hizo que me encuentre con este proceso de duelo a diario para lo que no me sentía preparada. Investigué, aprendí, me informé y sigo trabajando sobre como mejorar los abordajes en una de las situaciones mas dolorosas que una persona pueda atravesar como es la pérdida de un hijo. Y también para poder seguir asistiendo de la manera mas adecuada a esas madres, evitando sumar mas dolor y a la vez cuidando de nosotras mismas en cuanto a como nos afecta convivir con el dolor. Nuestro rol abarca mas, mucho mas, que tomar una decisión de inhibir o no la lactancia, es respetar y ayudar a la madre en la toma de decisiones, es darle importancia y comprender  sus sentimientos.

Laura Reyno

Puericultora – Asociación C. Argentina de Puericultura

Coordinadora del Servicio de Puericultora del Hospital Fernández

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